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Lo de Alemania ya no es un bache, es una crisis total. La eliminación por penales contra Paraguay en los 16vos. de final del Mundial terminó de romper un juguete que venía averiado desde hace años. Es el tercer fracaso al hilo en Copas del Mundo para los tetracampeones, y en Frankfurt las cosas ardieron apenas aterrizó el avión desde Estados Unidos.

La prensa alemana ya filtró los nombres de la vieja guardia que, salvo un milagro, no volverán a ponerse la camiseta de la selección. En la lista negra de la limpieza aparecen figuras pesadas como Leon Goretzka, Leroy Sané y Antonio Rüdiger, a quienes se les sumarían Pascal Groß y el arquero Oliver Baumann. Todos ellos, sumados al histórico Manuel Neuer que ya le había bajado la persiana a su etapa internacional, arman las valijas definitivamente para dejarle el lugar a una nueva camada.

 Julian Nagelsmann dejará de ser el técnico de la Selección de Alemania. 

El apuntado número uno no solo por el fracaso deportivo, sino también por los cortocircuitos internos es Julian Nagelsmann. Los máximos exponentes de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) mantuvieron una reunión clave con el DT en Frankfurt y, según trascendió, lo "invitaron" amablemente a presentar la renuncia. En el horizonte ya se habla con mucha fuerza de un viejo anhelo para enderezar el barco y es Jürgen Klopp.

Kimmich, el nombre para el gran cambio

En medio de este bombazo y el recambio inevitable, hay un solo futbolista que quedó en pie como bandera del nuevo proceso. Joshua Kimmich, tal como él mismo anunció, seguirá siendo el capitán y el encargado de liderar desde adentro de la cancha a los pibes que hereden la pesada responsabilidad de devolver a Alemania a los primeros planos del fútbol mundial.