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El fútbol suele tener una memoria extremadamente corta, y nadie lo sabe mejor hoy en día que el Chelsea FC. Apenas en el verano de 2025, el club de Stamford Bridge tocaba el cielo con las manos al consagrarse de manera brillante en el nuevo Mundial de Clubes de la FIFA en Estados Unidos, superando al Paris Saint-Germain en la final con un Cole Palmer estelar. 

Aquella tarde en Nueva Jersey parecía el nacimiento de una dinastía; sin embargo, lo que siguió en los meses posteriores fue un tobogán de malas decisiones, frustraciones en el verde césped y una desconexión total con su propia identidad que transformó la euforia mundial en una dolorosa realidad de cabotaje.

 

Chelsea campeón del Mundial de Clubes 

La campaña 2025/26 de la Premier League desnudó las profundas grietas de un proyecto deportivo que priorizó la juventud extrema sobre la madurez competitiva. La salida de Enzo Maresca el primer día de 2026 fue el detonante de una crisis de conducción insólita: el primer equipo llegó a tener hasta cuatro técnicos diferentes a lo largo de la temporada (incluyendo los interinatos de Calum McFarlane y el paso de Liam Rosenior).

 

 

El tramo final del torneo local no hizo más que certificar el declive. Chelsea deambuló por la mitad de la tabla sin rumbo fijo, cerrando su participación con un registro alarmante de 14 victorias, 10 empates y 14 derrotas en 38 jornadas. Aquel equipo que meses atrás presumía de ser el mejor del planeta finalizó en un apático décimo puesto con 52 unidades, viendo desde una distancia sideral la pelea por el título y quedando fuera de los puestos de clasificación a la UEFA Champions League.

Números que preocupan

La falta de consistencia defensiva y el irregular rendimiento general se tradujeron en números que preocupan de cara al futuro de la entidad. Chelsea perdió el 36.84% de sus compromisos ligueros en la temporada 2025/26, promediando apenas 1.37 puntos por partido. Un balance impropio para una plantilla millonaria que ahora deberá encomendarse al arribo de Xabi Alonso para resetear su estructura y volver a empezar desde cero.