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El Mundial 2026 guardará en su videoteca de oro la obra de arte firmada por Andreas Schjelderup para la selección de Noruega. En aquel recordado choque ante Inglaterra en Miami, el extremo de 22 años frotó la lámpara: tras una recuperación de Berg y la clarividente cesión de Martin Ødegaard, el atacante controló por la banda izquierda, encaró hacia el centro y sacó un latigazo inalcanzable al ángulo del arco británico

Aquella joya no solo acarició el pase histórico del conjunto nórdico a las semifinales, sino que también consagró al futbolista como una de las irrupciones más electrizantes del certamen.

Semejante vitrina ha dinamitado por completo la cotización de la joya, que tiene contrato vigente con el Benfica de Portugal hasta mediados de 2028. Conscientes del diamante en bruto que tienen en sus filas, la directiva del club lisboeta ya se frota las manos y, según reportes de la prensa lusa a través del diario A Bola, ha elevado drásticamente sus pretensiones económicas. Las Águilas no se sentarán a negociar por una cifra inferior a los 50 millones de euros, un precio que refleja su nuevo estatus de estrella internacional.

PFF, PERO QUÉ GOLAZO 

Noruega se pone 1-0 en ventaja sobre Inglaterra con este tremendo tanto de Andreas Schjelderup. pic.twitter.com/Z0iSkwjyqM— DSPORTS (@DSports) July 11, 2026      

 

Ante este escenario, los despachos de la Premier League han entrado en ebullición y se anticipa una batalla encarnizada en el mercado. Tres pesos pesados del fútbol inglés han levantado el teléfono para sondear la viabilidad de su fichaje: el Chelsea, el Liverpool y el Tottenham. Esta puja a tres bandas promete convertirse en uno de los grandes culebrones del verano, con la élite británica dispuesta a todo por quedarse con el hombre de moda del fútbol escandinavo.

Quién es Andreas Schjelderup, futbolista noruego que es pretendido por toda Europa

Catalogado como el nuevo "Chico Maravilla" del norte de Europa, Schjelderup es un extremo izquierdo chapado a la antigua pero con la voracidad moderna: regate eléctrico, aceleración vertical y una visión milimétrica para filtrar pases quirúrgicos. Su última temporada en el Benfica rozó la excelencia, consolidándose como uno de los atacantes más desequilibrantes del continente gracias, en gran parte, a su mortífera sociedad ofensiva con el juvenil argentino Gianluca Prestianni, un binomio que causó estragos en el fútbol portugués.

No obstante, el camino de la joven promesa hacia la gloria mundialista estuvo a punto de truncarse por un turbulento episodio extradeportivo. Poco antes de la cita internacional, Schjelderup fue condenado en Dinamarca a una pena de 14 días de prisión condicional por compartir material prohibido de menores, un escándalo que desató una tormenta de debates éticos en su país sobre su idoneidad para vestir la camiseta nacional y que incluso puso en jaque el visado necesario para entrar a Estados Unidos. Tras un sentido perdón público en el que asumió toda la responsabilidad, el jugador logró enderezar la situación administrativa para unirse a la delegación.

Una vez sobre el césped norteamericano, la historia de Schjelderup pasó de la redención a la consagración deportiva. Aunque inició el torneo desde el banquillo a la sombra de Antonio Nusa, su impacto inmediato en cada oportunidad obligó al cuerpo técnico a replantearse la pizarra

Partido tras partido, su rebeldía ofensiva y su contundencia de cara al arco rival le sirvieron para adueñarse por completo de la banda izquierda de Noruega, transformándose en la pieza indispensable de una campaña que ya es leyenda.